Seguro que te has suscitado más de una oportunidad la adhesión hacia tu pareja. Quiero asegurar que te habrás obturado a estudiar si llegará el término en que poses una cornamenta sobre su morra. Sí, inmediatamente sé que al punto que tienes sospechas de que eso de ningún modo ocurrirá, tú siempre con la moralidad por adelante. Llegado el suceso, cortarías ayer con él/ella para suministrar intacta tu ecuanimidad y su majestad. Pero siento decirte que las cosas no son tan simples como parecen. Te crees menos porque los hechos son mucho más fáciles de controlar que la fantasía. Miras hacia otro lado y sigues siendo la misma cualquiera que se considera ignorante del pucherazo. Te meriendas los fanales y te crees invisible a ti mism@.

Alguien tiene que decirte que eso no sirve de nada. Eres igual de infiel que el novicio de yuppie que se acuesta con la chica del recinto entretanto su joven parienta baña al niño, como la parienta madura que sucumbe más a los afectos de la aventura que a los del jovencito que hizo una puesta. En la área, más que en el meollo, sabes que con demasiada frecuencia tus enjuiciamientos vuelan alados al estrato del enamoramiento de verdura que dejaste largarse, al follaje selvático adonde aquel genio Juan te poseyó en un término nublado, a una cáscara sedosa recorrida por tu jerga. Mas nada de eso enumeración para ti. Las ensoñaciones no hacen magullamiento a ninguno, porque habitan en el orbe de las conceptualizaciones del viejo Platón, y no en su inconveniente imperfecta en la que nacemos, morimos y a sucesionesamamos.

Pero ¿acaso no son reales los diástoles activos de tu sentimentalismo, la leve humedad que se abre tranco entre tus ingles, la mortandad que yergue tu urbano, el temblor de tu espíritu? ¿no gozas ni un instante lejos de la cualquiera que está a tu sitio? Los dos sabemos la respuesta.

No te consueles diciéndote que no es lo mismo ejecutar que considerar actuar. Lo único que los diferencia es el cinismo. Doble infracción la tuya, por infiel y por hipócrita. Y si para ti es tan corriente, ¿por qué continúas ocultándoselo a tu compañer@ de viaje?, tú, que llevas la seguridad por divisa. La proclamación es la colchoneta de la casal ¿no es cierto?, no obstante tan solo cuando los secretos no la amordazan. Si te queda un ápice de provocación y efectividad confiésaselo, no hace falta ser un dios para rendir el portillo. Quizás te revele sus avatares de infidelidad que jamás sospechaste. ¿quién ganaría, la tolerancia o la irritación? Depende de tu afán.

Ya termino, siquiera quiero mezclar demasiado tu honradez, no vaya a ser que desordene tus juicios más allá de lo exigido. No me perdonaría que tu falso sentido de la amistad aflorara más de la relación y te hiciera volver. Sólo una cosa más. Aquellos que en absoluto han ambicionado, amado o cohabitado en paralelo a su certificación, permítanme un escarmiento: comenzad a hacerlo atrás de que la antisepsia termine con ustedes. Si no queréis fallir por puro placer, tomadlo al salvo como una vacuna.